Encabezado

 

 

 

OTROS DESÓRDENES

 

  • TRASTORNO LÍMITE DE LA PERSONALIDAD

El trastorno de personalidad límite o trastorno de personalidad borderline generalmente empieza durante la adolescencia o adultez temprana, aunque algunos síntomas pueden aparecer en la niñez.

Las personas que padecen este trastorno se sienten como si no tuvieran una identidad propia o lo suficientemente fuerte como para enfrentar la vida. Por su inestabilidad emocional se encuentran a merced de sus propios impulsos, a los que no saben poner límites.

Pese a mostrarse duros y fuertes, en realidad son sensibles y de emociones cambiantes.

Sus relaciones interpersonales y sus afectos pueden modificarse incluso varias veces al día: pueden pasar del amor al odio, de la alegría a la tristeza, de la ingenuidad a la desconfianza, etc.

Presentan una sensación de inestabilidad y confusión que los puede llevar a cometer actos con grandes consecuencias. Algunos sufren de anorexia o de bulimia; otros se hacen adictos al alcohol y otras drogas.

 

  • CONDUCTA NEGATIVISTA DESAFIANTE

La agresividad es un rasgo normal en la infancia, sin embargo algunos niños se convierten en un problema por la persistencia de estos impulsos y por la incapacidad de dominar su mal genio.

La conducta desafiante de estos niños hace que acaben dañándose a sí mismos y siendo rechazados por los demás.

La combinación de la falta de disciplina en casa con conductas hostiles de los padres hacia los hijos fomenta el comportamiento agresivo, así como la incongruencia de los padres de desaprobar la agresión y castigar con agresión.

La conducta agresiva es una conducta intencional que puede ser activa o pasiva. Cuando es activa el niño pega, se burla o insulta; y cuando es pasiva impide de alguna forma que el otro cumpla con su objetivo.

Los niños agresivos en gran medida pueden ajustarse al criterio de "trastorno disocial" cuando violan persistentemente los derechos básicos de los otros e importantes normas sociales en el colegio y en casa.

 

  • TRASTORNO OBSESIVO- COMPULSIVO

Muchas personas en algunos momentos o situaciones estresantes de la vida pueden desarrollar pensamientos obsesivos normales.

Ideas repetitivas como no haber apagado la cocina, haber dejado una puerta abierta, que no sonará el despertador en ese día importante o supersticiones como no pasar debajo de una escalera porque algo malo pasará, solo significan que somos un poco ansiosos.

En el caso de tener un trastorno obsesivo compulsivo, estos pensamientos son más largos y mucho más frecuentes e intensos. Generan mucho malestar y cae en rituales para disminuir dicho malestar o la ansiedad que le genera, sin poder detenerse.

El individuo empieza a tener conductas compulsivas, como realizar revisiones reiteradamente, limpiar, ordenar, decir frases, etc. dedicando mucho tiempo a repetirlas una y otra vez.

Este trastorno hace que la persona dé una excesiva importancia a sus pensamientos, que sobreestime el peligro y que no pueda tolerar la incertidumbre, lo cual genera que pierda gran cantidad de tiempo, cause gran malestar clínico y deteriore su vida a nivel personal, familiar y social.

 

  • TRASTORNO BIPOLAR

El trastorno bipolar, también conocido con el nombre maniaco depresivo, es un trastorno del estado de ánimo que en los últimos tiempos ha cobrado gran importancia en la salud mental de nuestro país.

Las personas que sufren este trastorno comúnmente presentan historias de relaciones interpersonales tempestuosas, relaciones de pareja inestables, problemas en sus esferas sociales (colegio, universidad, trabajo, etc.) y tendencias suicidas.

El trasorno bipolar se produce por alteraciones en las áreas del cerebro que regulan el estado de ánimo. Estos cambios se caracterizan por una alternancia entre fases depresivas y de euforia (maniacas).

En la fase maniaca, la persona se encuentra más activa y con dificultades para controlar sus impulsos, suele presentarse acompañado de trastornos de conducta alimentaria, abuso de sustancias, gastos incontrolables o actividades temerarias.

Este trastorno afecta por igual a hombres y mujeres, a diferencia de la depresión, que es más frecuente en las mujeres.

 

  • TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH)aparece entre los 2 y 6 años, aunque es más fiable identificarlos a partir de los 5 años.

Este tipo de trastorno representa uno de los problemas más frecuentes en la infancia y es muy difícil detectarla antes los 4 o 5 años debido a la gran variabilidad de conductas de de esa edad.

En la etapa escolar empiezan a reportarse mayores dificultades para cumplir las tareas y actividades en la escuela, ya que generalmente ahí hay mayor exigencia, control y requerimiento de atención durante un tiempo más prolongado en actividades.

Este trastorno, aunque no tiene un solo origen, -sino es de etiologías diversas- se centra en un fallo en el desarrollo de circuitos cerebrales en que se apoya la inhibición y autocontrol, funciones cruciales para la realización de tareas.

Es más frecuente en niños que en niñas, se mantiene en la adolescencia y puede llegar incluso a la etapa adulta en un 60% de casos.

 

  • BULLYING

El acoso escolar o bullying, es un fenómeno que siempre ha existido, pero actualmente ha adquirido gran importancia debido a que el número de casos y denuncias ocacionadas por este fenómeno se ha incrementado de manera preocupante en nuestro país.

El acoso ocurre cuando un individuo demuestra, mediante su comportamiento, su deseo de ganar poder sobre otra persona.

La intimidación es un acto de conducta agresiva cuyo fin es hacer daño físico o mental deliberadamente a otra persona.

 

Características del Bullying

 

1-      Conducta sistemática y estratégica

2-      Se extiende por un período prolongado

3-      Cualquier forma de maltrato, intimidaciones verbales, psicológicas, agresiones físicas, aislamiento social.